jueves, 17 de diciembre de 2020

El billete de $20.00


Un conferencista bien conocido empezó su seminario sosteniendo un billete de 20 dólares. En un salón de 200 personas, preguntó, «¿A quién le gustaría tener este billete?»


Muchas manos se levantaron. Les dijo, «Le voy a dar este billete de $20.00 a uno de ustedes, pero primero, déjenme hacer esto.» Procedió a arrugar el billete.


Después preguntó, ¿Quién lo quiere todavía?» Aun muchos levantaron las manos. «Bueno», respondió, «¿Que tal si hago esto?» Y lo tiró al piso y comenzó a pisotearlo con su zapato. Lo levantó, ahora todo arrugado y sucio. «¿Ahora, quién lo quiere?» Aun se levantaron las manos.

Amigos mío, ya han aprendido una lección de mucho valor. No importa lo que yo haga al dinero, ustedes aun así lo quieren porque eso no disminuyó su valor. Seguían siendo $20.00.


Muchas veces en nuestras vidas, somos tirados, arrugados, y aplastados en tierra por las decisiones que hacemos y las circunstancias que vienen en nuestra dirección.


Nos sentimos como si no tuviéramos valor. Pero no importa lo que ha pasado o lo que pasará, nunca perderás tu valor en los ojos de Dios.


➡️ Tu sigues teniendo valor para Dios


#elbaúldelasanecdotas

sábado, 5 de diciembre de 2020

Como el aire que respiras

Un discípulo preguntó a su sabio maestro:

—Maestro, quiero encontrar a Dios.

El maestro no respondió. Como hacía mucho calor, le dijo que lo acompañara a darse un baño en el río. Cuando ambos estaban ya dentro del agua, el maestro agarró con fuerza al discípulo y le mantuvo la cabeza debajo del agua.

Al faltarle el aire, el joven se debatió con desespero por unos instantes hasta que finalmente el maestro lo dejó volver a la superficie. Después le preguntó qué era lo que más había deseado mientras estaba debajo del agua.

—Aire —respondió el discípulo.

—¿Y deseas a Dios con el mismo desespero con el que deseabas aire cuando estabas bajo el agua? —le preguntó el maestro.

— Si lo deseas así, lo encontrarás. Pero si no sientes una necesidad apremiante de él, de nada te servirán los razonamientos y los libros. No encontrarás a Dios, a menos que lo desees con tanta vehemencia como el aire que respiras.

Autor: Desconocido

martes, 1 de diciembre de 2020

Tú eliges



Lucas siempre estaba de buen humor y siempre tenia algo positivo que decir, su actitud lo convirtió en un motivador natural, enseñaba como ver el lado positivo de la situación.


Cuando alguien le preguntaba como le iba, el respondía: "si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".


Un día fui a buscar a Lucas y le pregunte: No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo? Como lo haces?, Lucas respondió: "Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo, Lucas, tienes dos opciones hoy: Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor". "Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello". "Cada vez que alguien viene a mi para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo de la vida".


Si, claro, pero no es tan fácil, respondí.


"Si lo es", dijo Lucas. "Todo en la vida es acerca de elegir. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección". "Tú eliges como reaccionas ante cada situación, tú eliges como la gente afectara tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o mal humor".. "


En resumen, "TÚ ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".


Poco tiempo después, dejé mi trabajo para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en la actitud de Lucas cuando tenia que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella.


Varios años más tarde, me enteré que Lucas hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejo la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por tres ladrones armados.


Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbalo de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon.


Con mucha suerte, Lucas fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una Clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Lucas fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo.


Me encontré con Lucas seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba, me respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".


Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contesto: "Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenia dos opciones:


"Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir" ¿No sentiste miedo?, le pregunté.


Lucas continuó -"Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asuste. Podía leer en sus ojos: Es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión."


¿Qué hiciste?, pregunté.


"Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grite-Si, a las balas-Mientras reía, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".


Lucas vivió; por supuesto gracias a Dios, a la maestría de los médicos, y por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la ACTITUD, al final, importa.


En la vida siempre tenemos que tomar elecciones...

Tú eliges servir a Cristo serle fiel y obedecerle o eliges no hacerlo