sábado, 20 de mayo de 2023

¿ Confías en la Biblia?


Un joven muchacho estaba a punto de graduarse de preparatoria, hacia muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos, sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese auto era todo lo que quería.


Conforme se acercaba el día de Graduación, el joven esperaba por ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto. Finalmente, en la mañana del día de Graduación, su padre le llamó a que fuera a su privado. Le dijo lo honrado que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba.


El padre tenía en sus manos una hermosa caja de regalo. Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro. Enojado le grito a su padre diciendo: “con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia” y salió de la casa.


Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenía una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo.


No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los tramites de inmediato.


Cuando llego a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón de pronto. Empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenía y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lágrimas, la abrió y empezó a hojear sus páginas. 


Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en:

Mateo 7:11 “Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan.”


Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta de la agencia de autos donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.


¿Cuántas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen envueltas en paquetes hermosos, como nosotros esperamos y por no abrir su palabra, la Biblia?



#elbaúldelasanécdotas

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sábado, 22 de abril de 2023

La parábola del panadero


Había una vez en cierto pueblo Un hombre que era panadero. El pueblo era muy pequeño, y el panadero podía suplir las necesidades de pan de la zona. Con el correr del tiempo, el panadero llegó a ser muy próspero, Comenzó a dedicar menos y menos tiempo a hacer pan, y antes de mucho estaba ocupado tan sólo la mitad de su tiempo en fabricarlo. 


Muy pronto el pan comenzó a escasear en aquel poblado, pero el panadero parecía no darse cuenta de ello. Gradualmente comenzó a ocurrir un cambio en la actitud de aquel panadero hacia su labor. Muy pocas veces se comía de su pan en su propia casa pues había abundancia de ricas comidas procedentes de otras tierras, y el panadero comenzó a perder interés en el pan como alimento. 


Pero como éste era todavía su negocio, estaba muy interesado en su fabricación, pues cuanto más eficiente fuera su producción, más grandes serían las ganancias. Así el panadero comenzó a interesarse más en la fabricación del pan que en el pan mismo. En verdad, comenzó a elaborar una teoría en cuanto a la panificación durante su tiempo libre. 


Esto llegó a ser casi una obsesión, y pronto cerró su panadería con el propósito de dedicar todo su tiempo a estudiar la teoría de la panificación. Solo en su estudio, el panadero comenzó a dar forma a su nueva teoría del pan. 


Él había descubierto, decía, "un nuevo mundo dentro del horno". Su nueva teoría de la panificación atrajo mucha atención en la industria, y pronto aquel panadero estaba dictando conferencias para otros panaderos, para asociaciones de productores de trigo y escuelas de nutrición. 


Su nueva teoría provocaba mucho entusiasmo; la llamó la "neopanificación". Muchos importantes panaderos se interesaron en ella, y pronto la neopanificación captó el interés de todo el país. Mientras tanto los lugareños del poblado de aquel panadero estaban confundidos. Procuraban ser corteses con el panadero, pero la mayoría de ellos admitía que sencillamente no podían entender todo este asunto de la neopanificación.


Algunos de sus comentarios eran: "No me preocupa cómo la llame, pero sí desearía que comenzase a fabricar pan otra vez", y, ¿cuándo vamos a poder conseguir algo de este pan de la neopanificación?", y otros simplemente decían: "¡Tengo hambre!" 


Pero el panadero, ajeno a todas estas necesidades, estaba dando conferencias sobre la neopanificación y escribiendo libros que demostraban cuán necesaria era la nueva teoría de la panificación. Él sostenía que lo necesario no era la realidad del pan en su sentido objetivo. Lo que los hombres necesitaban era descubrir la verdad de la realidad interior del principio de la panificación. 


La vida de aquel panadero estuvo dedicada por el resto de sus días a exponer su teoría. Pasando el tiempo, un joven habitante de la propia aldea de aquel panadero encontró la solución para el desabastecimiento de pan. Descubrió que el hambre de los habitantes del poblado podía ser saciada con una sustancia que se obtenía por el horneado de los granos molidos del trigo. 


A esa sustancia la llamó pan.


Juan 6:35"Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida, el que a mí viene nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás".


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sábado, 15 de abril de 2023

Templando el Acero


Durante muchos años un herrero trabajó con ahínco, practicó la caridad, pero, a pesar de toda su dedicación, nada parecía andar bien en su vida; muy por el contrario sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.


Una tarde, un amigo que lo visitaba, y que sentía compasión por su situación difícil, le comentó: “Realmente es muy extraño que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado”.


El herrero no respondió enseguida, él ya había pensando en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida, sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar, y terminó por encontrar la explicación que buscaba. 


He aquí lo que dijo el herrero:

“En este taller yo recibo el acero aún sin trabajar, y debo transformarlo en espadas.” ¿Sabes tú cómo se hace esto? primero, caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone al rojo vivo, enseguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo más pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada, luego la sumerjo en un balde de agua fría, y el taller entero se llena con el ruido y el vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura.


Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta, una sola vez no es suficiente. 


El herrero hizo una larga pausa, y siguió: 

A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería”.


Hizo otra pausa más, y el herrero terminó: 

Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la única cosa que pienso es: Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que tú esperas de mí. 


Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras, pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas.


Para que un día yo también pueda decir….


2 Timoteo 4:7  He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.


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